lunes, 26 de enero de 2009

Prosa para dementes

“Respirar es una necesidad tan rastrera como la necesidad que me provocan muchas cosas que ni si quiera necesito. Y el invierno sigue sin cambiar, la misma humedad que se cala en los huesos, las mismas miradas llenas de frío.
Me gustaría invernar entre comillas, comas y puntos seguidos, saber de la necesidad que me producen las palabras y de la cobardía que me produce el nombrarlas. Restregar el tópico del café por todos los bares que encubren almas solitarias dispuestas a no dormir. Y romper todas las cadenas de frases consecutivas que vomito como si de vómito se tratase. ¿Tantas preguntas para una sola respuesta? O quizá es que no sepa arraigar un tema de consideración popular.
Yo solo sé que me pesan los parpados como si de yunques se tratasen, que me tiemblan los pies al andar y las rodillas al sentarme, que me duelen los oídos de tantas notas y de escuchar tan poco, que el qué se me queda corto, y que sólo duermo por seguirle fiel a las costumbres. Y tú no puedes estar entre ellas.”

viernes, 19 de diciembre de 2008

Los nadies



La sombra de los nadies, los nadies y sus sombras. Una imagen vale más que mil palabras, y una palabra vale más que mil caricias. Todos y todo tenemos un precio, a veces lo elegimos nosotros, muchas otras nos lo asignan indiscriminadamente, y aún así, no está considerado delito el violar almas.
Se me esquivan los sentidos y con frecuencia me fallan las rodillas cuando las tuyas no caminan al lado de las mías. Se revolvieron los sueños con la realidad, y que difícil, y estridente, y punzante, y mezquino, es despertar con tu pesadilla y llorar. Llorar como nunca, como siempre. O seguir las instrucciones de Rayuela para hacerlo, el guión del llanto, el camino marcado de las lágrimas, toda esa saliva coagulada en la garganta después del sueño fingido. Toda esa rabia gratuita, injusta, caprichosa, indigna, porque… ¿se necesitan razones para la rabia? ¿O cada uno es libre de elegir a las madres de las personas a las que quiere maldecir? Y acaso, ¿soy libre yo de intentar que me comprendas? Comprender a una persona es como leer un libro anónimo, igual de irresistible. Como la suave piel de tu cuello.

martes, 9 de diciembre de 2008

''

Conviértete


en


sinónimo,


para


decirme


de


mil


maneras



distintas,



una



sola



cosa.

lunes, 8 de diciembre de 2008

De mala gana


Le pregunté a las palomas el por qué de su vuelo, y me contestaron entre burlas que ellas no volaban, planeaban. Y yo me quedé planeando una vez más. Planeando el que haré mañana, que será de mí al despertar, pensando en que si algún día se me acaban las palabras, no sé cómo describiré mi realidad. Porque se cansaron mis silencios de en mi garganta esperar, y los suspiros de congoja de tanto expirar. Y de las sonrisas fustradas ya ni me paro ha hablar, que no sean por palabras el que ya no quieran sonreír más.

Me enfado con el tiempo por no esperarme a la espera, y me riñen los relojes por darles cuerda. Me chillan las gotas, que se estampan contra el suelo, pues mueren contra el asfalto, él esta noche será su dueño.

Y por todas las mañana que a tú pesar estan por llegar, seguirá llorando la tarde.

Para dar paso a la noche, y con ella, a tu libertad. La libertad de robar sueños fustrados almacenados en caricias de soledad.

domingo, 7 de diciembre de 2008



Abandono el perfil de los pulgares solitarios, me rindo ante los versos de las uñas hoscas, malhumoradas e imprecisas, precisas serán siempre tus sonrisas. Le he cambiado el rumbo a mi velero inconexo, ahora rebosa sin justicia, ni justificación, mi conducto lagrimal. Y escupo al vacío cada palabra que nunca oirás.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Dep


Ella sólo sabe mirar con los ojos cerrados.
Lloran sus lágrimas por salir despedidas contra el abismo.
Gritan sus silencios pervertidos entre heladas caricias.
Convierte hasta el mejor mes en un puñado de frío y hojas caídas, afiladas y sin compasión.
No perdona a el tiempo, y el tiempo tampoco le guarda rencor.
Se mete entre los recobijos de los corazones más desgastados para estirpar los restos de una vida que nunca supo vivir.
Es traidora, y hace jurar las más bellas cosas que el mundo ha sentenciado jamás.
Tiene un aliento dulce, pero la amargura de su nombre es peor que los llantos que arranca.
Su bandera es incolora y carece del músculo del dolor por preferencia, corazón.
Camina sin cuidado entre sigilos de esperanza, pero clava las más oxidadas lanzas por la espalda.
Y ella muere,
cada vez que nos ve morir por ella.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Mañana será otro día